Vehículos adaptados para personas con discapacidad: requisitos y opciones

Un coche adaptado con un distintivo de estacionamiento para personas con discapacidad.

Para que las personas con discapacidad puedan realizar sus desplazamientos con total seguridad y sin barreras de accesibilidad, además de las opciones de transporte público y los servicios de transporte especial existentes, también es una buena opción contar con un coche adaptado. Mientras que algunos fabricantes disponen de modelos que están adaptados de fábrica, muchos otros tipos de vehículos pueden equiparse a posteriori y adaptarse a las necesidades de cada conductor. A continuación te explicamos qué tipos de ayudas se pueden instalar en un coche y qué requisitos deben cumplirse.

Adaptaciones del vehículo: ¿eléctricas o manuales?

Un dilema habitual en las adaptaciones de vehículos es el tener que decidir si vamos a instalar dispositivos manuales o eléctricos. En comparación, los dispositivos eléctricos son más caros y se suelen estropear más, aunque son más fáciles de manejar. Para tomar la decisión, es importante tener en cuenta el tipo y el grado de discapacidad del conductor. Especialmente en el caso de sufrir una enfermedad degenerativa, puede merecer la pena invertir en dispositivos eléctricos, para evitar tener que hacer otra adaptación en el futuro.

Posibilidades de conversión de vehículos para conductores con discapacidad

Las adaptaciones realizadas en un vehículo deben cumplir una serie de requisitos, además de estar diseñadas específicamente para las necesidades del conductor. Cada tipo de discapacidad requiere un tipo de ayuda en concreto que permita y facilite la conducción segura. Además, muchas conversiones deben hacerse de tal manera que el automóvil pueda ser conducido también por personas sin discapacidad. A continuación te presentamos distintos elementos que pueden instalarse en un vehículo según las necesidades de quien lo vaya a conducir.

Las adaptaciones permiten acceder más fácilmente al vehículo.

Ayudas para el acceso al vehículo

Entrar en un coche no solo puede resultar difícil y complicado para las personas con discapacidad, sino también para niños y gente mayor. Existen varias formas de facilitar el acceso a un vehículo, dependiendo de las necesidades de cada cual.

La ayuda más discreta de acceso al vehículo consiste en fijar un asidero en el marco de la puerta. Esta asa adicional ofrece más seguridad y control al entrar en el vehículo. También pueden instalarse peldaños tanto debajo como dentro del automóvil, tanto manuales como eléctricos. Otra opción es la de acoplar una tabla deslizante al asiento para facilitar la transferencia desde la silla de ruedas. Este tipo de tablas, llamadas tablas de transferencia, se pliegan o se retiran una vez el conductor está instalado en su asiento y están disponibles también en versión manual y eléctrica.

El cojín giratorio es otro dispositivo diseñado para facilitar el acceso al asiento. A simple vista, parece un cojín de coche normal y corriente, pero su superficie puede girar en caso de ser necesario. De este modo, la persona puede girarse hacia la puerta, facilitando la salida o la entrada.

Además del cojín giratorio, también existen los asientos giratorios, los cuales giran completamente hacia la puerta del vehículo con tan solo pulsar un botón, facilitando así la transferencia de la silla de ruedas al coche y viceversa.

Ayudas a la dirección del vehículo

Las ayudas a la dirección también se presentan en diversas formas. Las más sencillas son el pomo, el trípode y la horquilla de volante. Todas permiten dirigir el vehículo con una sola mano. A veces, estos dispositivos cuentan con botones eléctricos adicionales que permiten controlar, por ejemplo, los intermitentes, el claxon, las luces o los limpiaparabrisas. Estos tipos de ayuda se instalan directamente en el volante del coche y, por lo general, pueden retirarse fácilmente en caso de ser necesario.

Dependiendo del tipo de discapacidad que se tenga, también puede ser necesaria una extensión de la columna de dirección para poder ajustar el volante al conductor. Para las personas con fuerza muscular reducida o lesiones y enfermedades en los brazos y articulaciones, puede ser útil contar con un sistema de dirección asistida especialmente suave. Estos sistemas hacen que el manejo del volante sea hasta un 25% más fácil que con un sistema de dirección asistida convencional.

Si el conductor no puede manejar un volante convencional, es posible instalar una dirección de palanca lineal o una dirección con joystick, las cuales pueden manejarse con poco esfuerzo y adaptarse a las necesidades físicas del usuario. En caso de no poder conducir con los brazos, existe la alternativa de la dirección de pie, la cual se monta como un pedal de pie más. Con este sistema, el volante gira según el accionamiento del pedal.

Importante: Todas las adaptaciones que se realizan en un vehículo deben estar debidamente homologadas y tienen que pasar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) para certificar que cumplen con la normativa vigente.

Acelerador, freno y embrague en los coches adaptados

Los pedales del vehículo pueden extenderse, intercambiarse o ampliarse sin demasiada complicación para adaptarse a las necesidades del conductor con discapacidad. En caso de no poder usar los pedales y tener que controlar y manejar el vehículo exclusivamente con la mano, hay la posibilidad de sustituir los pedales mediante controles en el volante. En muchos casos, los coches adaptados son automáticos, por lo que el automóvil no tiene pedal de embrague. Dependiendo del caso, a veces también puede ser necesario instalar una cubierta o bloqueo de pedales para evitar el accionamiento involuntario de los mismos.

Finalmente, si se necesita una alternativa al freno de mano convencional, se puede instalar un freno de estacionamiento de pie. Funciona igual que el freno de mano convencional y se libera pulsando un botón. Algunos vehículos ya cuentan con este dispositivo de serie. No obstante, hay que tener en cuenta que el freno de estacionamiento de pie solo puede instalarse en un vehículo automático, ya que se necesita espacio para colocar un pedal adicional.

Carga y sujeción de la silla de ruedas

Son varios los sistemas de ayuda para la carga y descarga de sillas de ruedas que se pueden instalar en un vehículo. Así pues, una silla de ruedas puede cargarse en la zona de carga del automóvil, en el asiento de atrás, en el techo o en el asiento del conductor o del pasajero. Dependiendo del sistema, puede ser necesaria la instalación de una rampa o una plataforma elevadora. Algunos modelos de sillas de ruedas tienen un asiento de coche ya integrado, mientras que otras pueden plegarse para ahorrar espacio en el vehículo. Para saber qué opción es la más adecuada para ti, lo preferible es consultarlo con los profesionales de un taller especializado.

Asientos ergonómicos y ortopédicos

Además de entrar y salir del vehículo, sentarse correcta y confortablemente en él también puede llegar a ser un reto para las personas con discapacidad. En este caso, puede ser de gran ayuda contar con un asiento ergonómico en el cual la posición del reposacabezas, los cinturones de seguridad y el resto de elementos estén adaptados a las necesidades físicas del conductor. A menudo, la instalación de un asiento ergonómico u ortopédico va acompañada de una prolongación o reubicación del riel del asiento, para facilitar la entrada y salida del coche.

 
Todas las adaptaciones del vehículo deben pasar la ITV para certificar que cumplen con la normativa vigente.

Costes de las adaptaciones de vehículos para personas con discapacidad

Los costes de las conversiones que se realizan para adaptar un vehículo pueden variar mucho dependiendo del tipo de adaptación. Por ejemplo, los dispositivos manuales suelen ser más económicos y tienen una vida útil más larga, mientras que los eléctricos son más fáciles de usar, aunque también más caros. Se pueden encontrar dispositivos de ayuda para incorporar al volante por unos 100 euros, mientras que la instalación de un asiento giratorio, por ejemplo, puede costar varios miles de euros.

Consejo: Antes de empezar a realizar adaptaciones, merece la pena reflexionar sobre la vida útil del vehículo. Dado que la conversión suele suponer un esfuerzo económico considerable, el coche debería poder seguir circulando, como mínimo, unos diez años más. Si crees que tu coche no va a aguantar tanto tiempo, puede valer la pena comprar uno nuevo.

Sea cual sea el tipo de conversiones que tengas que hacer a tu vehículo, o si quieres comprar uno nuevo ya adaptado, merece la pena informarse sobre las posibles ayudas y subvenciones de las que puedas beneficiarte. Además, siempre es recomendable acudir a un taller especializado en adaptaciones de vehículos para asesorarse sobre qué dispositivos son los más adecuados para cada caso y cómo se puede ahorrar algo de dinero en todo el proceso.

Conclusión

Hay muchas maneras de convertir un vehículo para adaptarlo a las necesidades específicas de un conductor con discapacidad. Para que la adaptación sea lo más fácil posible, al comprar el vehículo deberemos tener en cuenta qué modelos son más adecuados para instalarle todas las ayudas que vayamos a necesitar. Por ejemplo, una furgoneta o un coche familiar suelen ofrecer el espacio suficiente para instalar los dispositivos necesarios para el acceso en silla de ruedas. Existen talleres especializados que no solo se encargan de adaptar los vehículos, sino que también te pueden asesorar a lo largo de todo el proceso. En caso de que el automóvil vaya a ser conducido también por una persona sin discapacidad, es necesario que las diferentes adaptaciones puedan desactivarse y desmontarse de manera sencilla para poder hacer uso del vehículo.

Fuentes de las imágenes

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